miércoles, 13 de julio de 2011

De soles y cometas (Bagatela)

Uno de nuestros contertulios me hace llegar una crónica de sus lecturas. En este verano de conmemoraciones deportivas, aventamientos políticos y riesgos bursátiles, Efrén ha optado por una programación cargada de una cierta revisión. ¿Qué de interesante hay en los superventas del afgano Khaled Hosseini?  Mientras soles y cometas anden por el cielo nos quedará una esperanza. Lectura sostenible la de Efrén.

“COMETAS EN EL CIELO”  y  “MIL SOLES ESPLÉNDIDOS”

Cualquiera de las semanas del calendario aparece en los telediarios una masacre irracional contra la gente de a pie. Es la gente humilde, sobretodo las mujeres y los niños, la que más sufre las consecuencias de esa brutalidad irracional, producto de la incultura, el atraso y el fanatismo. Y de esta gente humilde, no doblemente sino en una proporción desproporcionada, es principalmente la mujer la que es el centro de los ataques sociales, se la coarta, prohíbe, castiga, explota, y subyuga hasta límites sólo comprensibles en atavismos medievales.

Esta temática es la que describe el escritor afgano Khaled Hosseini  en sus dos novelas “Cometas en el cielo” y en “Mil soles espléndidos”. El autor es un médico que nació en Kabul, hijo de un diplomático y junto con su familia se vio obligado a pedir asilo político en Estados Unidos.

Hace ya más de una año que leí “Cometas en el cielo”.  Es la  más conocida y de la que se ha hecho película (de la que podéis disponer en cualquier videoclub). Relata las miserias afganas, aderezadas con sus llamativas costumbres, sobretodo desde el punto de vista de un niño, contraponiendo la vida burguesa del protagonista, con la pobre pero honrosa e imaginativa vida de su amigo y criado. Posteriormente vi la película y, cosa rara, me pareció bastante conseguida y no demasiado alejada del espíritu del libro. 

Y hace unos días he acabado “Mil soles esplendidos”. Continúa relatando en primera persona similares calamidades de los últimos 30 años, que aún continúa sufriendo este país. En esta otra novela son los ojos de dos niñas, pronto convertidas a la fuerza en esposas, inicialmente en distintos espacios temporales que luego convergen, los que van hilando el relato de algunos retazos de la historia de este país. De nuevo contrapone la vida misérrima de una de las protagonistas junto a la más confortable de la otra. Y también en las dos novelas hay un detalle con un poder mágico: el cine, como punto de ilusión y evasión.

No es que estos libros sean joyas literarias, ni que se disfrute con el sufrimiento ajeno, pero si ayuda a conocer hasta qué extremos llega a veces la maldad humana (de la que en Europa tenemos muchas perlas a lo largo de nuestra historia reciente), y como a pesar de esas calamidades siempre hay gente con una ilusión y una bondad que hacen creer en un futuro cada día mejor de la raza humana.

POSTDATA.-
De Stefan Zweig leí algo durante la mili, pero de eso hace más de 30 años, así que sólo recordaba el nombre. En esta ocasión, como me gustó su “Novela de ajedrez”, he leído otros dos más: “Ardiente secreto” y “Veinticuatro horas en la vida de una mujer”. En todas ellas ha sido un placer leer su descripción de las emociones, la interacción de unos personajes con otros, el desarrollo de la acción, que engancha y te lleva rápidamente al final de la obra.
Respecto al espléndido resumen de la tertulia, resulta muy triste leer una de las conclusiones aludidas: “la cultura no sirve para prevenir el mal”. Para nuestro consuelo yo más bien diría, “que la cultura no evita la maldad, pero aminora la brutalidad de la mayoría de los hombres”.
Ahora que acaba el curso escolar de la Tertulia, en vez de esperar otros treinta años para leer algo suyo, leeré algunas de sus biografías durante este verano.



Autor: Efrén Arroyo.

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